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Ruta de una semana por Rumanía

Información práctica para organizar un recorrido de una semana por Rumanía partiendo de Bucarest y visitando los lugares más destacados de Transilvania.

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Ruta de una semana por Rumanía

PROYECTANDO EL VIAJE

Quizá nunca nos habríamos planteado viajar a Rumanía de no ser por los comentarios de un amigo polaco que, hace unos años, hablaba de este país con auténtico entusiasmo. Sus elogios despertaron mi curiosidad y, al año siguiente, me acerqué al stand de Rumanía en Fitur para informarme y conocer un poco mejor el destino.

La persona que me atendió en aquella primera ocasión -volvimos a visitar el stand este mismo año, en enero- nos facilitó un mapa del país y nos habló de Transilvania, de los lugares más destacados y de la posibilidad de recorrerlo por completo en coche de alquiler. Eso sí, nos advirtió de que las carreteras no eran tan buenas como las de aquí y de que debíamos calcular bien los tiempos, pues necesitaríamos bastantes días para completar la ruta. Aquella recomendación acabó retrasando nuestros planes un par de años más: los únicos periodos en los que disponemos de tantos días seguidos son las vacaciones de verano, y nos preocupaba que el calor pudiera ser excesivo.

Nos habló especialmente bien de Bucovina, una región situada en el noreste del país, cerca de la frontera con Ucrania. Fue entonces cuando descubrí sus famosos monasterios pintados, que despertaron en mí una enorme curiosidad. Sin embargo, el estallido de la guerra en Ucrania volvió a frenar nuestros planes. ¿Sería seguro viajar hasta allí? Una amiga rumana me desaconsejó hacerlo en aquellos primeros momentos del conflicto.

Aun así, seguí recopilando información, trazando posibles itinerarios y manteniendo este destino entre mis viajes pendientes, hasta que este año, en Fitur 2026, volví a acercarme al pabellón de Rumanía.

Poco a poco, el viaje fue tomando forma. Mis hermanas y sus parejas se animaron a acompañarnos, alentadas también por conocidos y amigos que hablaban maravillas del país. Esta vez, además, mis amigos rumanos me animaron a dar el paso, y la ilusión por descubrir Rumanía no hizo más que crecer.

Diseñar la ruta llevó su tiempo. En un principio, había planeado un recorrido por tres regiones -Transilvania, Bucovina y Maramureș-, además de la capital. Pero, al sumarse nuestros compañeros de viaje y disponer de poco más de una semana, tuve que ir adaptando el itinerario. Finalmente, optamos por visitar Bucarest y, sobre todo, Transilvania, dejando las regiones del norte para otra ocasión. Un viaje que, sin duda, espero hacer realidad pronto, especialmente ahora que he regresado de Rumanía encantada con todo lo que he descubierto.

RUTA DE VIAJE:

 3 abril: Salida desde Alicante a las 10:15 y llegada a Bucarest a las 14:40 Traslado en taxi privado hasta el hotel. A las 19:00 primer contacto con la ciudad a través de un free tour.

4 abril: Desayuno en el hotel y jornada dedicada a recorrer Bucarest y conocer sus principales atractivos. Después de comer, recogeremos el coche de alquiler y pondremos rumbo a Sinaia, donde pasaremos la noche.

5 abril: Desayuno y salida del hotel con las maletas en el coche para visitar Sinaia, su monasterio y el magnífico castillo de Peleș. Por la tarde, continuaremos la ruta hasta Brașov, donde nos instalaremos en un hotel situado en pleno centro. Después, saldremos a descubrir esta bonita ciudad.

6 abril: Dedicaremos el día a explorar algunos de los lugares más interesantes de los alrededores de Brașov. Entre las visitas previstas destacan el castillo de Bran y la fortaleza de Râșnov. Si el tiempo nos lo permite, completaremos la jornada con las iglesias fortificadas de Prejmer y Hărman.

7 abril: Dejaremos Brașov para dirigirnos a Sighișoara, una de las ciudades medievales más atractivas de Transilvania, que recorreremos antes de comer por la zona. Durante el trayecto, nos desviaremos para visitar la iglesia fortificada de Viscri. Después, continuaremos hacia Sibiu, con la posibilidad de hacer una parada en los pueblos de Biertan y Mediaș. Una vez instalados en nuestro hotel, situado en el centro de la ciudad, saldremos a disfrutar del ambiente del mercadillo de Pascua.

8 abril: La jornada nos llevará hasta Hunedoara para visitar el espectacular castillo de Corvin. Después de comer, continuaremos hasta Alba Iulia para conocer su ciudadela y, al finalizar la visita, regresaremos a Sibiu, donde podremos disfrutar de nuevo de su centro histórico.

9 abril: Dedicaremos la mañana a recorrer Sibiu y descubrir sus principales lugares de interés. Por la tarde, nos acercaremos a la carretera Transfăgărășan para disfrutar de sus paisajes de montaña. Si las condiciones lo permiten y el teleférico está en funcionamiento, subiremos hasta el lago Bâlea.

10 abril: Último día de nuestro viaje por Rumanía. Antes de dirigirnos al aeropuerto, aprovecharemos la mañana para dar un paseo por el centro de Cluj-Napoca. Hacia las 14:15 deberemos estar en el aeropuerto para devolver el coche de alquiler y tomar el vuelo de regreso a Alicante, previsto para las 16:40.

MAPA CON LOS LUGARES DE INTERÉS

MAPA INTERACTIVO · ARRASTRA Y AMPLÍA

Guía visual

PREPARATIVOS

VUELOS

Reservamos los vuelos directamente en la página de Wizz Air, después de realizar una búsqueda previa en Skyscanner para tantear las distintas opciones. Buscábamos una estancia de una semana dentro del periodo vacacional de Semana Santa, con salida desde Alicante.

Finalmente, la combinación que mejor se adaptaba a nuestras necesidades, tanto por precio como por fechas, fue volar de Alicante a Bucarest el Viernes Santo y regresar una semana más tarde desde Cluj-Napoca. Esto suponía hacer dos reservas diferentes, pero merecía la pena, ya que nos ahorrábamos los kilómetros de vuelta hasta Bucarest al finalizar el recorrido. Así, la ruta, que inicialmente habíamos planteado como circular, se convirtió en un itinerario lineal.

En ambos vuelos reservamos equipaje de cabina y los asientos para los seis viajeros, de manera que ocupábamos una fila completa del avión.

Poco antes de la fecha prevista, recibimos un mensaje de la compañía comunicándonos que el vuelo de ida había sido cancelado y que nos recolocaban en otro que salía más temprano. El cambio nos vino estupendamente, porque nos permitía aprovechar mejor la primera jornada. Además, nos mantuvieron los asientos que habíamos reservado.

COCHE DE ALQUILER

La búsqueda del coche de alquiler la realizamos en paralelo a la compra de los vuelos ya que debíamos asegurarnos de que el cambio de aeropuerto no supusiera un problema o encareciera excesivamente los precios. 

La realizamos a través de Booking en la compañía Sixt, gracias a una oferta incluida en la reserva del hotel en Bucarest. No hubo problema en recogerlo y devolverlo en ciudades diferentes, pero nos informaron que allí deberíamos realizar un pago de unos 100€ como suplemento por ese extra. El coche alquilado fue un Toyota Proace de 9 plazas y viajamos muy cómodamente en él con una fila entera de asientos para cada pareja y un buen maletero.

Tanto la recogida como la devolución fueron sencillas y no hubo ninguna dificultad.

ALOJAMIENTOS

Reservamos todos los alojamientos a través de Booking y con bastante antelación, priorizando las opciones con cancelación gratuita hasta unas semanas antes de la llegada.

En esta ocasión descartamos los apartamentos, ya que no resultaba fácil encontrar uno que ofreciera tres habitaciones y tres baños, especialmente en el centro de las ciudades más pequeñas, que era donde queríamos alojarnos. Nuestra prioridad era la ubicación: preferíamos estar céntricos para poder salir a pasear o cenar sin necesidad de coger el coche.

En Bucarest y Sinaia elegimos hoteles con desayuno incluido, mientras que en Brașov y Sibiu optamos por establecimientos más sencillos, sin recepción permanente ni aparcamiento propio. Afortunadamente, siempre encontramos sitio para aparcar en la calle, relativamente cerca.

Estos fueron nuestros alojamientos:

Bucarest: Hotel Unique Boutique

Un hotel sencillo, pero correcto, con desayuno incluido y traslado desde el aeropuerto. Su ubicación nos permitió llegar caminando a los puntos de interés de la ciudad.

Sinaia: Hotel Opus View

Un edificio con aspecto de viviendas particulares, sin recepción permanente. El servicio se compartía con otro hotel cercano, donde también se servía el desayuno. Disponía de aparcamiento junto a la entrada y nos ofrecieron un descuento para cenar en un restaurante local.

La reserva incluía un masaje gratuito que finalmente no pudimos disfrutar, ya que, según nos explicaron, el establecimiento había dejado de ofrecer ese servicio, aunque seguía apareciendo en Booking. Nuestra habitación estaba en la tercera planta y el edificio no tenía ascensor. A cambio, disfrutamos de buenas vistas.

Brașov: Richter Residence

Un edificio de tres plantas, sin ascensor ni recepción, con entrada independiente mediante un código que recibimos en el móvil. La ubicación era inmejorable, en pleno casco antiguo. No incluía desayuno ni aparcamiento, aunque las habitaciones disponían de cafetera.

Sibiu: Casa Hermanni

Una especie de posada con las habitaciones distribuidas alrededor de un patio al que se accedía por una gran puerta, similar a la entrada al patio de las granjas de la zona. Las habitaciones eran amplias y contaban con una pequeña cocina y una mesa para comer. Se distribuían entre la planta baja y una planta superior, sin ascensor. Tampoco incluía desayuno ni aparcamiento, pero su ubicación céntrica permitía llegar caminando a prácticamente todos los lugares de interés.

SEGURO DE VIAJE

Además de llevar siempre la Tarjeta Sanitaria Europea, tenemos contratado un seguro de viaje anual. Como viajamos varias veces al año, preferimos contratar una póliza que nos permita olvidarnos de este trámite en cada salida. Lo tenemos contratado con Occident.

En esta ocasión, además, contratamos un seguro específico de cancelación y asistencia en viaje para nuestros acompañantes.

INFORMACIÓN TURÍSTICA

Nuestra principal fuente de información fue FITUR, junto con los relatos de otros viajeros que fuimos leyendo y las recomendaciones de amigos que ya conocían Rumanía. Y, cómo no, también recurrimos a la inteligencia artificial.

Fue necesario leer bastante y comparar distintas propuestas antes de decidir cómo organizar el recorrido. Sin embargo, una vez trazada la ruta, todo salió a la perfección: fuimos visitando poco a poco todos los lugares que habíamos marcado como prioritarios en nuestra lista de Google Maps que, como siempre resultó ser una herramienta de gran ayuda durante el viaje.

La información más concreta de los lugares a visitar la obtuvimos en las diferentes webs, consultando en ellas horarios y precios y realizando la compra anticipada de las entradas a los tres castillos. Con la compra de entradas tuve un pequeño incidente ya que para el castillo de Peles las van sacando a la venta semana a semana y se gastan enseguida. Yo, viendo que habían salido y que se habían vendido los primeros turnos, me precipité a comprarlas con el móvil con la mala fortuna de equivocarme de día. A pesar de la amabilidad de mi amiga Lavinia y su marido, que son rumanos, y estuvieron llamando al castillo para intentar cambiarlas, no fue posible como claramente indica la web.

Os dejo las webs consultadas, aunque no todo lo visitamos finalmente.

Castillo de Peles y de Pellisor: https://peles.ro/en/

Castillo de Peleș

Monasterio de Sinaia: http://www.manastireasinaia.ro/

Castillo Cantacuzino: https://cantacuzinocastle.com/vizitare/

Castillo de Bran: https://www.bran-castle.com/en/

Fortaleza de Râsnov: https://cetatea-rasnov.ro/en/home/

Iglesia fortificada de Harman: https://harmaninfo.com/en/visiting/

Iglesia Negra de Brasov: https://bisericaneagra.ro/en/

Primera Escuela Rumana: https://www.primascoalaromaneasca.ro/site/index.php/en/

Castillo Hunedoara: https://www.castelulcorvinilor.ro/

Museo etnográfico de Sibiu: https://muzeulastra.ro/

Telecabina al lago Balea: https://balealac.ro/telecabina/

FREE TOUR 

En cuanto supe que, con el cambio de vuelo, llegaríamos a Bucarest más temprano, reservé un free tour por la ciudad para nuestra primera tarde. Lo hice a través de GuruWalk, con la empresa Zen Tour, concretamente el recorrido «Free Tour General por Bucarest: la monarquía, el comunismo y el casco antiguo».

Como solo aparecían cuatro plazas disponibles, contacté por WhatsApp con la guía para preguntarle si podíamos asistir los seis. Me respondió que sí, pero se apresuró a advertirme de que, si no pensábamos dejar al menos 10 € por persona, era mejor que no fuéramos. Unos días antes de la fecha prevista volvió a insistir en lo mismo. A partir de entonces, empezamos a llamarlo el «free» tour.

Al margen de esta anécdota, tanto la información que nos proporcionaron como el recorrido nos parecieron interesantes.

INTERNET

En Rumanía pudimos utilizar los datos del móvil sin problemas, lo que nos facilitó mucho la orientación y el uso de Google Maps durante todo el viaje. Al formar parte de la Unión Europea, se aplica, por regla general, el sistema de itinerancia como en casa, aunque conviene comprobar las condiciones y los posibles límites de uso de nuestra tarifa.

COMIDAS

Como nos alojamos en hoteles y habitaciones de alquiler, hicimos la mayoría de las comidas y cenas en restaurantes locales. La gastronomía tradicional rumana merece mucho la pena y nos sorprendió muy gratamente. Intentamos probar, uno por uno, los platos que nos habían recomendado tanto conocidos como amigos rumanos, y la experiencia fue todo un acierto.

Entre los platos tradicionales que degustamos destacan los siguientes:

  • Sarmale: rollitos de hojas de col rellenos de carne picada, arroz, cebolla pochada y especias.

  • Mici: pequeños rollos cilíndricos de carne picada especiada, cocinados a la parrilla y sin piel, parecidos a unas salchichas sin tripa.

  • Cârnați: salchichas tradicionales rumanas, elaboradas con distintos tipos de carne y condimentadas con especias y ajo. Las hay frescas, curadas o ahumadas, según la variedad.

Una de las guarniciones más habituales es la mămăligă, una especie de polenta elaborada con harina de maíz que acompaña a numerosos platos de la cocina rumana.

Otros platos tradicionales que, en esta ocasión, no llegué a probar fueron:

  • Tochitură cu mămăligă: un guiso tradicional de carne de cerdo, generalmente acompañado de mămăligă y, según la versión, huevo y queso.

  • Ciorbă: no se trata de un plato concreto, sino de una amplia variedad de sopas tradicionales rumanas, muchas de ellas con un característico toque ácido. Algunas se sirven en hogazas de pan vaciadas de miga.

Y, por supuesto, no podía faltar el postre estrella: los papanași, unas deliciosas bolas o rosquillas de masa con queso fresco, generalmente fritas y servidas con crema agria y mermelada, a menudo de frutos rojos.

Además de estos platos, cada restaurante tenía sus propias especialidades. Entre las que probamos, destacaría la pierna de cordero flambeada del restaurante Hanu' lui Manuc y la carne de cerdo Mangalica del restaurante Curtea Veche, en Hunedoara. También encontramos trucha, pato, codillo y otras propuestas interesantes en las cartas de los distintos establecimientos.

Y algo que tampoco faltaba nunca: ¡una cerveza bien fría!

Sin embargo, nuestra mayor sorpresa gastronómica fue el café. En todos y cada uno de los lugares que visitamos, incluso en establecimientos que no estaban especializados en café, lo encontramos absolutamente delicioso, tanto solo como cortado. Somos bastante aficionados al café y esta fue una de las sorpresas más agradables del viaje, hasta el punto de que acabamos comprando café para llevarnos a casa.

Tienda de café

 GASTOS

El gasto más destacable durante el viaje fue el de las comidas y cenas en restaurantes, aunque los precios nos parecieron muy razonables en general.

No necesitamos cambiar dinero en ningún momento, ya que pudimos pagar prácticamente todo con tarjeta sin ningún problema. La única excepción fue uno de los alojamientos, que nos pidió abonar la estancia en efectivo.

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