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Navidad en Rothemburg

Descubre la Ruta Romántica de Alemania en Navidad: Rothenburg, Núremberg y pueblos de cuento. Itinerario en coche, mercadillos navideños, mapas, consejos y fotografías.

Días
5
Texto para imprimirImágenes del viaje
Navidad en Rothemburg
Sumario
INTRODUCCIÓNEL VIAJE DÍA A DÍA

INTRODUCCIÓN

 Este viaje lo hemos realizado Javier y yo en pareja, en diciembre del 2024.

Hemos volado de Alicante a Frankfurt. Allí hemos cogido un coche de alquiler para realizar nuestro recorrido por la ruta romántica y Nuremberg, antes de tomar el vuelo de regreso en su aeropuerto. Ha sido una breve escapada de tan solo 4 noches entre el 20 y 24 de diciembre.

PROYECTANDO EL VIAJE

Viajar a los mercadillos navideños depende muchas veces de la disponibilidad de vuelos en las fechas en las que podemos hacerlo. Por eso, aunque Rothenburg ob der Tauber siempre ha estado entre mis destinos soñados para visitar durante el periodo de Adviento, hasta ahora no había conseguido hacerlo realidad.

Rothenburg me enamoró desde la primera vez que vi fotos de sus calles y casas de cuento. Me gustó todavía más después de visitarlo en un par de ocasiones durante el verano, aunque siempre me quedaba pensando en lo mágico que debía de ser contemplar aquel lugar en Navidad. Si ya era encantador bajo el sol del verano, ¿cómo sería vestido de luces, adornos y ambiente navideño?

A ese sueño se sumaba otro destino cercano que llevaba tiempo queriendo conocer en esta época del año: Núremberg y su famoso mercado navideño. Esta ciudad, que en verano no me pareció especialmente atractiva, anunciaba por todas partes con fotografías y carteles su célebre Christkindlesmarkt. Aquella imagen me cautivó y no hizo más que aumentar mis ganas de conocerlo en persona.

Este año, por fin, los astros se han alineado y varias circunstancias han confluido para hacerlo posible. La primera ha sido disponer de unos días de vacaciones antes de Nochebuena, algo importante si tenemos en cuenta que muchos mercadillos navideños cierran sus puestos el día 24 de diciembre. La segunda, conseguir vuelos que encajaran con nuestras fechas, aunque para ello hayamos tenido que combinar aeropuertos de distintas ciudades alemanas.

Así que nuestra aventura comenzó volando a Frankfurt, aunque, por suerte, conseguimos que el vuelo de regreso fuera desde Núremberg, un aeropuerto mucho más cercano a la ciudad elegida para nuestra estancia.

Al final, todo encajó a la perfección con los días de los que disponíamos y pudimos hacer realidad ese viaje que llevaba tanto tiempo imaginando. La experiencia no solo ha estado a la altura de mis expectativas, sino que las ha superado.

Si os gustan los pueblos de cuento, las luces, la magia de la Navidad y los mercadillos que parecen sacados de una postal, os recomiendo vivir esta experiencia al menos una vez en la vida.

 PREPARATIVOS

Sin perder de vista nuestro modo habitual de organizar una escapada, detallaré aquí las opciones elegidas en esta ocasión:

Para los vuelos compramos un Alicante-Frankfurt (Hahn) para la ida y un Nuremberg-Alicante para la vuelta, ambos con la compañía Ryanair, previa búsqueda en la página de Skyscanner. Cogimos embarque prioritario para que incluyera una maleta en cabina y reservamos los asientos porque preferimos viajar juntos.

 Los alojamientos los reservamos a través de Booking.

 · Para la primera noche llegar hasta el apartamento, elegido por ubicación entre Rothemburg y Núremberg, era excesivo teniendo en cuanta que llegábamos a Frankfurt a las 20:10 y estábamos a casi 3 horas de distancia en coche, así que cancelamos la primera y buscamos un alojamiento en el inicio de la ruta romántica para comenzar ya con visitas turísticas al día siguiente, la idea era quedarnos “en puertas” sin hacer un recorrido excesivo esa noche. Elgimos Marktheidenfeld una pequeña ciudad cercana a Wurzburgo, concretamente el hotel: Stadthotel am Adenauerplatz Marktheidenfeld, situado en una céntrica plaza.

 · Para las siguientes 3 noches el alojamiento elegido fue un apartamento en Lehrgerg, llamado Ferienwohnung HolzGenuss, situado un lugar tranquilo y campestre. Un pequeño apartamento en el primer piso de un chalet nuevo y moderno que compartíamos con los propietarios, una pareja joven muy amable. Tenía una entrada lateral independiente y una plaza para aparcar en la misma puerta.

 Para los traslados alquilamos un coche, concretamente un Wolswagen Taigo. Era necesario si queríamos recorrer diversos pueblecillos de la ruta romántica y, además para desplazarnos entre aeropuertos al estar tan apartados. Lo reservamos con Europcar a través de Booking y el cogerlo en un aeropuerto y devolverlo en otro no fue ningún problema, únicamente tuvimos que pagar un suplemento de 55€.

Seguro de viaje: Además de la Tarjeta Sanitaria Europea que siempre llevamos, tenemos un seguro de viaje anual.

Cada viaje contratamos como mínimo un seguro de cancelación y muy probablemente, dependiendo del destino y/o duración también un seguro médico y de asistencia en viaje. Como esto sucede repetidas veces en el año nos animamos a contratar uno anual y olvidarnos de este tema en cada viaje. Lo hemos contratado en Occident y estamos satisfechos.

INFORMACIÓN TURÍSTICA

Al tratarse de dos ciudades conocidas para nosotros y teniendo en cuenta que nuestro principal objetivo eran las celebraciones navideñas, mis páginas de referencia fueron las que nos proporcionaban fechas y horarios de los mercadillos navideños de cada ciudad.

Rothemburg ob der Tauber

Nuremberg

Dinkelsbühl

Nördlingen

Además de estas páginas leí algunos relatos de viajeros que visitaron la zona en alguna navidad anterior y, como siempre fueron de gran ayuda.

EL VIAJE DÍA A DÍA

 DÍA 1: VIERNES 20 DICIEMBRE: LLEGADA A ALEMANIA (203 Km)

El día 20 de diciembre a las 17:30, salimos desde Alicante rumbo a Alemania. Nuestro destino es Frankfurt-Hahn, el aeropuerto más cercano a la zona que queremos visitar en el que hemos encontrado vuelos disponibles. Nos espera una escapada navideña por algunos de los rincones más bonitos del sur del país, así que comenzamos el viaje con toda la ilusión

A las 20:00 aterrizamos sin contratiempos. Después de recoger el equipaje, nos dirigimos a la oficina de alquiler para hacernos con el coche que nos acompañará durante estos días. Ya de noche, emprendemos el camino hacia Marktheidenfeld, donde tenemos reservado nuestro primer alojamiento, justo en el centro. Nos esperan algo más de dos horas de carretera hasta esta tranquila localidad situada a orillas del río Meno.

El cansancio acumulado del viaje y lo avanzado de la hora no nos permiten hacer mucho más que instalarnos, buscar algo ligero para cenar y retirarnos pronto a descansar. Mañana comienza de verdad nuestra aventura.

Nuestro primer objetivo ya está cumplido: hemos conseguido situarnos a las puertas de la célebre Ruta Romántica (Romantische Straße), ese legendario itinerario turístico creado en los años cincuenta para enlazar algunos de los pueblos y ciudades medievales más bellos del sur de Alemania. Nos esperan murallas, plazas históricas, casas de entramado de madera y, sobre todo, una Navidad que estamos deseando descubrir. ¡Ahora sí, empieza el viaje!

 

DÍA 2: SÁBADO 21 DICIEMBRE: ROTHEMBURG OB DER TAUBER (135 Km)

Con el equipaje en el maletero nos dirigimos a nuestra visita estrella de este viaje: Rothenburg ob der Tauber. No queremos perder ni una sola hora de luz invernal. Aparcamos junto a sus imponentes murallas del siglo XIV y nos adentramos caminando en este pueblo de cuento que nos tiene enamorados desde que lo vimos por primera vez en verano hace unos años. Estamos deseando redescubrirlo bajo la magia de la Navidad.

Puerta de la muralla. Rothemburg ob der Tauber

Según avanzamos por sus calles, los escaparates primorosamente decorados y los rincones pintorescos con sus fachadas de entramado de madera, nos hacen parar a cada instante a tomar fotos. Las calles todavía están vacías de turistas a esta hora tan temprana, lo que nos permite disfrutarlas en absoluta tranquilidad.

Cada pocos pasos encontramos una nueva imagen que merece una fotografía. Las guirnaldas, las coronas, los adornos y las luces se integran perfectamente en la arquitectura tradicional, sin restarle protagonismo. Es curioso cómo un mismo lugar puede transmitir sensaciones tan distintas según la época del año en que lo visites.

Rothemburg ob der Tauber
Rothemburg ob der Tauber

 Justo debajo de una de sus históricas puertas fortificadas con reloj, encontramos una acogedora cafetería y entramos a desayunar y tomar algo calentito. Resulta de lo más reconfortante. Continuamos después nuestro recorrido por estas conocidas callejuelas, hoy vestidas completamente de fiesta.

En un escaparate llama nuestra atención un comercio de elaboración artesanal de pesebres a medida, diseñados para adaptarse a distintas figuras de nacimiento. Sin embargo, los precios son altísimos y no me resisto a enviar una foto a Lolo y Antonio: ellos son maestros belenistas y jamás cobran por su trabajo. ¡Aquí desde luego encontrarían un verdadero filón, ja, ja, ja!

Continuamos hasta la Marktplatz, la Plaza del Mercado, verdadero corazón de la ciudad y dominada por el histórico Ayuntamiento, una construcción que combina los estilos gótico y renacentista. Todavía no hay demasiada actividad y podemos contemplar tranquilamente sus edificios y el ambiente que poco a poco comienza a despertar.

Desde allí tomamos la Herrngasse, conocida como la Calle de los Señores porque antiguamente residía en ella la nobleza local. Es una de las vías más bonitas de Rothenburg, especialmente en estas fechas, cuando sus fachadas lucen una decoración navideña que parece sacada de una ilustración antigua. La recorremos disfrutando de cada detalle hasta cruzar uno de los arcos de la muralla y salir al Burggarten.

Rothemburg ob der Tauber

Este precioso jardín ocupa el lugar donde antiguamente se levantaba el castillo imperial, destruido por un terremoto en 1356. Su ubicación privilegiada ofrece unas vistas espectaculares sobre el valle del río Tauber y el perfil de las murallas que rodean la ciudad. Nos detenemos un buen rato para contemplar el paisaje y hacer algunas fotografías.

Pero este lugar tiene además un significado especial para nosotros. Aquí jugaban mis hijos cuando visitamos Rothenburg por primera vez, siendo todavía pequeños y acompañados de sus abuelos. Al contemplar de nuevo estos jardines, los recuerdos aparecen inevitablemente y no puedo evitar detenerme unos instantes a revivir aquella visita. Qué bonito resulta regresar a un lugar que ya forma parte de nuestra propia historia.

Rothemburg ob der Tauber
Rothemburg ob der Tauber

Volvemos hacia la plaza del mercado pasando de largo la famosa tienda de Navidad de Käthe Wohlfahrt, considerada una de las grandes mecas navideñas del mundo. Ya la visitamos en nuestro viaje de verano y entonces nos pareció imprescindible entrar. Esta vez, sin embargo, preferimos dejarla para otra ocasión. Las colas son enormes y, además, sentimos que la auténtica Navidad está ahora mismo en las calles, en los escaparates, en las plazas y en cada rincón de la ciudad.

Rothemburg ob der Tauber
Herrnbrunnen, Rothemburg ob der Tauber
Rothemburg ob der Tauber
Rothemburg ob der Tauber

Así que optamos por perdernos por las callejuelas secundarias, alejándonos un poco de los recorridos más concurridos. Siempre hay algún rincón escondido, una fachada diferente o una perspectiva inesperada que merece la pena descubrir.

Llegamos después a la Schmiedgasse, la Calle de los Herreros, probablemente la vía más conocida de Rothenburg. Recorre buena parte del casco antiguo en dirección sur y nos conduce hasta uno de los lugares más fotografiados de Alemania: el Plönlein. Este pintoresco cruce, flanqueado por casas tradicionales de entramado de madera y dos antiguas torres, es una de esas imágenes que todos reconocemos incluso antes de haber visitado la ciudad. No podemos marcharnos sin fotografiarlo desde diferentes ángulos.

Rothemburg ob der Tauber
Rothemburg ob der Tauber

Deshacemos después nuestros pasos hacia la plaza del mercado y aprovechamos para recorrer las callejuelas que se extienden entre la Weißer Turm y la iglesia de St.-Jakobs. Es un paseo delicioso, descubriendo pequeñas tiendas, fachadas decoradas y rincones que parecen conservar intacto el espíritu medieval de la localidad.

Rothemburg ob der Tauber
Rothemburg ob der Tauber
Rothemburg ob der Tauber

Por el camino encontramos numerosas pastelerías que exhiben unas llamativas bolas dulces, bañadas en diferentes chocolates y recubiertas de frutos secos, disponibles en varios tamaños. Son las tradicionales Schneeballen, típicas de esta región, que ya habíamos probado en anteriores viajes. Su aspecto es tan apetitoso que no podemos resistirnos a comprar un par para llevarnos. ¡Habrá que reservarles un hueco!

Después de comer llega uno de los momentos más esperados de la jornada: sumergirnos de lleno en el Reiterlesmarkt, el tradicional mercado navideño de Rothenburg, cuyos orígenes se remontan al siglo XV. El mercado ocupa varias plazas del centro histórico y tiene como escenario algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad.

Nos acercamos a la zona del Ayuntamiento, cuya planta baja alberga un pasaje integrado en el propio mercado, con puestos y un gran nacimiento. Las casetas ofrecen todo tipo de productos navideños, adornos, artesanía y especialidades gastronómicas. El ambiente es encantador y cada vez hay más visitantes disfrutando de la celebración.

La luz del día comienza a desaparecer y, casi sin darnos cuenta, miles de pequeñas bombillas van tomando protagonismo. Las fachadas iluminadas, los puestos decorados y las calles engalanadas adquieren una calidez especial. La ciudad se transforma y parece todavía más mágica que durante la mañana. Familias, parejas y grupos de jóvenes pasean entre las casetas, curioseando y dejándose llevar por el ambiente festivo.

Mercado navideño de Rothemburg ob der Tauber
Mercado navideño de Rothemburg ob der Tauber
Rothemburg ob der Tauber
Rothemburg ob der Tauber
Rothemburg ob der Tauber

Todavía queda algo de claridad cuando comienza a llover suavemente. No nos importa demasiado. Después de tantas horas recorriendo este lugar, tenemos las retinas llenas de imágenes preciosas y la sensación de haber disfrutado de una jornada extraordinaria.

Regresamos al coche para dirigirnos a nuestro alojamiento de esta noche en el pequeño pueblo de Lehrberg.

Rothemburg ob der Tauber

Nos cuesta un poco localizarlo, pues se encuentra en las afueras, en una calle poco iluminada. Finalmente damos con él y descubrimos un apartamento pequeño, pero muy nuevo y moderno, con unos enormes ventanales que ofrecen unas bonitas vistas al campo. Los anfitriones, encantadores, viven al lado.

Al llegar, la lluvia se transforma por momentos en una suave nevada, todavía poco consistente, que contemplamos cómodamente resguardados tras los cristales. ¡Qué mejor manera de terminar un día navideño!

Como hemos hecho una parada en un supermercado de camino, nos preparamos una cena tranquila en el apartamento y nos disponemos a descansar. Ha sido un día intenso, lleno de recuerdos y de nuevas estampas que añadir a nuestra colección de lugares favoritos.

 

DÍA 3: DOMINGO 22 DICIEMBRE: NUREMBERG (104 Km)

Hoy nos dirigimos a Núremberg, una de las grandes ciudades históricas de Alemania. En verano nos pareció poco interesante, pero deseamos redescubrirla en estas fechas, cuando su famoso mercado navideño transforma por completo el ambiente de la ciudad.

El Christkindlesmarkt es uno de los mercados de Navidad más antiguos y célebres de Europa, con referencias documentales que se remontan a principios del siglo XVII. Su fama es enorme y queremos comprobar personalmente si está a la altura de las expectativas.

Llegamos por la mañana y aparcamos en un parking subterráneo muy cerca del centro histórico. Al salir a la calle, la primera impresión resulta estupenda. Hace frío, las calles todavía están tranquilas y la ciudad parece desperezarse lentamente. La atmósfera es muy diferente a la que recordábamos del verano y empezamos a comprender por qué Núremberg tiene tanta fama en Navidad.

Nuremberg

Comenzamos nuestro recorrido junto al río Pegnitz, que atraviesa el casco antiguo y aporta algunos de los rincones más pintorescos de la ciudad. Lo cruzamos por la pequeña isla de Trödelmarkt, cuyo nombre recuerda su antiguo mercado de baratijas, y continuamos en dirección al emblemático Henkersteg, el Puente del Verdugo.

Esta pasarela cubierta de madera, construida en el siglo XV, es uno de los rincones más fotografiados de Núremberg. Su estructura tradicional, el agua bajo sus pies y las construcciones históricas que lo rodean forman una estampa preciosa. Nos detenemos para contemplarla y tomar algunas fotografías antes de continuar.

Puente del Verdugo, Nuremberg
Nuremberg
Nuremberg

Cruzamos de nuevo por el Maxbrücke y seguimos bordeando el río hasta alcanzar la Schlayerturm, una torre de la antigua muralla levantada sobre una pequeña isla fluvial. Desde allí nos adentramos un poco por el Kettensteg, un curioso puente colgante que añade otra perspectiva diferente al recorrido. Podemos ver también tramos de la antigua muralla, que recuerdan el importante pasado defensivo de Núremberg.

Continuamos después por la Weißgerbergasse, una de las calles más bonitas de la ciudad, famosa por sus casas históricas de entramado de madera y sus fachadas de vivos colores. Es un auténtico placer pasear por ella a estas horas, cuando todavía hay poca gente y podemos disfrutar de todos sus detalles sin aglomeraciones.

Nuremberg
Weißgerbergasse, Nuremberg

Llegamos hasta el Ayuntamiento y desde allí comenzamos la subida hacia el Kaiserburg, el Castillo Imperial que domina la ciudad desde lo alto de una colina rocosa. Durante siglos fue una de las residencias imperiales más importantes del Sacro Imperio Romano Germánico y su silueta sigue siendo uno de los grandes símbolos de Núremberg.

La fortaleza impresiona por sus sobrios muros de piedra, sus torres y su aspecto imponente. Recorremos el patio y aprovechamos para tomar algo en su cafetería antes de salir a los jardines, desde donde disfrutamos de una magnífica panorámica del casco histórico. La ciudad se extiende ante nosotros con sus tejados, sus torres y sus edificios históricos, formando una imagen que merece la subida.

Preferimos no entrar a visitar las dependencias interiores del castillo. Los días de invierno son muy cortos y queremos aprovechar al máximo las horas de luz para conocer el resto de la ciudad. Así que, después de disfrutar de las vistas, emprendemos el descenso hacia el centro. El sol aparece tímidamente entre las nubes y nos acompaña durante algunos momentos del recorrido.

Castillo de Nuremberg
Castillo de Nuremberg
Castillo de Nuremberg
Castillo de Nuremberg
Vistas desde el castillo de Nuremberg
Castillo de Nuremberg
Vistas desde el castillo de Nuremberg
Castillo de Nuremberg
Nuremberg

Regresamos a la plaza del mercado, que ya encontramos completamente ocupada por las casetas del Christkindlesmarkt. Sus característicos puestos, cubiertos con lonas de franjas rojas y blancas, forman una de las imágenes más reconocibles de este mercado.

Sobre ellos destaca la magnífica fachada gótica de la Frauenkirche, la Iglesia de Nuestra Señora, que domina la plaza. Es especialmente conocida por su reloj con autómatas, que representan a los príncipes electores rindiendo homenaje al emperador. El conjunto resulta espectacular y nos detenemos a contemplarlo con calma.

Iglesia de Nuestra Señora, Nuremberg
Mercado Christkindlesmarkt de Nuremberg
Detalle navideño en el mercado de Navidad de Nuremberg
Mercado Christkindlesmarkt de Nuremberg

También nos llama la atención el importante dispositivo policial desplegado en los accesos peatonales a la plaza. Varias furgonetas bloquean los puntos de entrada, reforzando las medidas de seguridad después de los recientes incidentes ocurridos en otros mercados navideños del norte del país. Es una imagen que contrasta con el ambiente festivo que se respira alrededor, aunque entendemos perfectamente la necesidad de estas precauciones.

Dejamos para más tarde el recorrido detallado por las casetas y continuamos descubriendo otros rincones de la ciudad. Cruzamos el Museumsbrücke y recorremos la amplia avenida comercial hasta llegar a la Handwerkerhof, conocida como el Patio de los Artesanos.

Este curioso recinto es una pequeña recreación de una aldea medieval, encajada junto a una de las torres de la antigua muralla. Sus estrechas callejuelas y sus construcciones tradicionales albergan talleres de soplado de vidrio, alfarería, tiendas de artesanía y restaurantes. El ambiente es muy diferente al de las grandes calles comerciales que acabamos de recorrer y resulta agradable detenerse a curiosear entre sus establecimientos.

Nuremberg
Handwerkerhof, Nuremberg
Handwerkerhof, Nuremberg
Handwerkerhof, Nuremberg
Handwerkerhof, Nuremberg
Handwerkerhof, Nuremberg

Finalizada la visita, deshacemos nuestros pasos rumbo al centro. Al llegar a la monumental iglesia de San Lorenzo (Lorenzkirche), nos desviamos para rodearla y contemplar de cerca sus dos estilizadas torres góticas y su impresionante fachada. Es otro de esos edificios que ponen de manifiesto la riqueza arquitectónica de Núremberg.

Nuremberg
Nuremberg
Iglesia de San Lorenzo, Nuremberg

Cruzamos nuevamente el río y nos dirigimos al Kinderweihnacht, el entrañable mercado navideño dedicado especialmente a los niños, instalado en la Hans-Sachs-Platz. Su ambiente resulta especialmente simpático, con puestos y propuestas pensadas para los más pequeños. Es una versión más familiar y recogida de la gran celebración navideña de la plaza principal.

Fleischbrücke, Nuremberg
Kinderweihnacht en Nuremberg
Kinderweihnacht en Nuremberg
Kinderweihnacht en Nuremberg

Buscamos algún lugar cercano donde comer algo rápido. No queremos entretenernos demasiado porque todavía nos queda por disfrutar la parte más festiva de la jornada.

Tras la comida, la luz empieza a apagarse y las calles van llenándose de visitantes que llegan atraídos por la fama del mercado.

Dedicamos buena parte de la tarde a pasear entre los puestos de ambos mercados, observando los adornos, la artesanía y las numerosas especialidades navideñas que se ofrecen. Poco a poco, las luces comienzan a brillar con más intensidad y el ambiente se vuelve cada vez más animado.

Y entonces sucede algo que llevábamos esperando desde que comenzó el viaje: ¡empieza a nevar de nuevo! Los copos caen sobre las calles y los tejados, mezclándose con la iluminación navideña y creando una atmósfera realmente mágica. Es uno de esos momentos en los que apetece detenerse, mirar alrededor y disfrutar sin pensar en nada más.

Nuremberg
Mercado Christkindlesmarkt de Nuremberg

Permanecemos entre las casetas hasta que la iluminación nocturna está completamente encendida. Compramos algún recuerdo y seguimos paseando, casi con pereza, sin dejar de fotografiar cada rincón. Nos cuesta despedirnos de este ambiente tan especial, pero finalmente ponemos rumbo al coche para regresar a nuestro alojamiento.

Nuremberg al caer la tarde.

Núremberg nos ha sorprendido gratamente. Aquella impresión algo apagada que nos dejó en verano ha quedado atrás y hoy nos llevamos una imagen completamente distinta, mucho más luminosa, acogedora y festiva. Sin duda, la Navidad le sienta de maravilla. 


DÍA 4: LUNES 23 DICIEMBRE: RUTA ROMÁNTICA (198 Km)

Hoy los campos han amanecido cubiertos por una fina capa de nieve. Salimos temprano con la idea de hacer una ruta en coche por algunos de los pueblos más encantadores de la Franconia medieval.

Nuestra primera parada es Dinkelsbühl, una auténtica joya medieval que ha conseguido conservar prácticamente intacto su aspecto histórico, al haber sobrevivido a las guerras sin sufrir daños importantes. Aunque su mercado navideño ya ha cerrado, la localidad luce hoy especialmente bonita bajo el manto blanco que cubre sus alrededores.

Aparcamos junto a la muralla y comenzamos recorriéndola por el exterior. Sus antiguas fortificaciones, las torres defensivas y los tramos de muralla se suceden formando una estampa preciosa. En algunos puntos, las construcciones se reflejan en las aguas del foso, rodeado de jardines que hoy aparecen cubiertos de nieve. La combinación de piedra, agua y vegetación invernal parece sacada directamente de un cuento de los hermanos Grimm.

Dinkelsbühl
Dinkelsbühl

Después de disfrutar de este primer paseo, cruzamos una de las antiguas puertas defensivas y nos adentramos en el casco histórico. Nos encontramos con una sucesión de casas de colores, fachadas de entramado de madera y afilados tejados que conservan todo el encanto de la arquitectura tradicional alemana. Cada calle parece competir con la anterior en belleza y resulta difícil avanzar sin detenernos continuamente para hacer fotografías.

El frío empieza a hacerse notar, así que nuestra primera decisión es buscar una cafetería donde entrar en calor. Encontramos un establecimiento acogedor y nos sentamos a disfrutar de un buen capuchino acompañado de algún dulce local. Estos pequeños descansos forman también parte del viaje y, en invierno, se agradecen especialmente.

Dinkelsbühl

Con las fuerzas recuperadas, continuamos nuestro recorrido por los rincones más bonitos de la ciudad hasta llegar a la zona del estanque que forma parte del antiguo foso. Aquí nos detenemos un buen rato. Recordamos perfectamente nuestra anterior visita en verano, cuando estuvimos con nuestros hijos dando de comer a los patos. Hoy el paisaje es completamente distinto: las aguas aparecen parcialmente congeladas y la nieve cubre los alrededores, creando una atmósfera mucho más silenciosa y recogida.

El sol asoma tímidamente entre las nubes y proporciona una luz preciosa que aprovechamos para tomar algunas fotografías. Si en verano transmitía alegría y vitalidad, hoy parece envuelto en una tranquilidad casi de postal navideña.

Dinkelsbühl
Dinkelsbühl
Dinkelsbühl

Cruzando de nuevo el centro de la ciudad y disfrutando por última vez de sus calles y de ese ambiente medieval tan bien conservado, vamos poco a poco regresando al coche.

Dinkelsbühl
Dinkelsbühl
Dinkelsbühl

Nuestro siguiente destino es Nördlingen, una ciudad es nueva para nosotros, que mantiene la fascinante estructura amurallada de la zona con una particularidad única en el mundo: está construida por entero dentro del cráter de un meteorito caído hace 15 millones de años. Además, tenemos la suerte de llegar justo el último día de apertura de su mercado navideño, así que podremos disfrutar también de esta celebración antes de que cierre sus puertas.

Aparcamos junto a la muralla y nos disponemos a descubrir su casco histórico. Esta ciudad conserva una característica muy especial: es la única de Alemania cuya muralla mantiene completamente transitable su antiguo camino de ronda cubierto. Su estructura defensiva, con torres y puertas perfectamente conservadas, resulta especialmente interesante.

Nördlingen

Nos adentramos por sus calles, paseando sin demasiada prisa y disfrutando de sus edificios históricos y de los pequeños rincones que vamos encontrando. Poco a poco llegamos a la plaza del mercado, presidida por la imponente torre de la iglesia de San Jorge, que sobresale por encima de los tejados y se convierte en la referencia visual de toda la ciudad.

Mercado de Navidad de Nördlingen

Curioseamos entre los puestos del mercado navideño y aprovechamos para comprar algunos pequeños detalles para nuestros hijos. El ambiente es agradable y todavía se nota la animación propia de estas fechas, aunque sabemos que hoy será el último día de celebración.

Continuamos nuestro recorrido hasta llegar de nuevo a la muralla, esta vez en el extremo opuesto de la ciudad. Admiramos sus torres, rodeamos un tramo del recinto defensivo y disfrutamos de la perspectiva que ofrecen estas construcciones medievales antes de regresar hacia el centro.

Cuando llega la hora de comer, comenzamos a buscar algún establecimiento donde sentarnos. Encontramos un lugar que parece acogedor, pero dudamos durante unos instantes porque, mientras paseábamos por el mercado, hemos descubierto un puesto finlandés que prepara salmón cocinado a la leña, el conocido Lachsflammlachs. Ya lo habíamos probado en el mercado de Bruselas y nos había gustado muchísimo, así que finalmente nos dejamos tentar por el recuerdo.

Decidimos comer allí mismo, de pie y al aire libre, disfrutando de este salmón preparado de una forma tan particular. Es una comida diferente, pero precisamente esas pequeñas experiencias gastronómicas forman parte de los atractivos de recorrer los mercados navideños europeos.

Después buscamos una cafetería local donde refugiarnos un rato del frío y completar la comida con una bebida caliente y algún postre. Nos tomamos el descanso con calma antes de volver al coche.

Pero todavía no queremos dar por terminada la jornada. Aún es pronto y, como esta es nuestra última tarde por la zona, se nos ocurre añadir una visita extra que nos hace especial ilusión: regresar a Rothenburg ob der Tauber para despedirnos de la ciudad, esta vez de noche y con todas sus luces navideñas encendidas.

Así que ponemos rumbo de nuevo a nuestra localidad favorita. Al llegar, la encontramos transformada por completo respecto a la mañana de nuestra primera visita. Las calles y plazas brillan bajo miles de luces cálidas, los edificios históricos adquieren una belleza especial y los puestos del mercado invitan a pasear sin mirar el reloj.

Nos dedicamos a recorrer de nuevo algunos de nuestros rincones preferidos, disfrutando de esa atmósfera que tanto nos ha enamorado. Intentamos captar con nuestras cámaras la magia de la ciudad iluminada, aunque, como suele ocurrir en estos lugares, ninguna fotografía consigue transmitir por completo lo que sentimos al estar allí.

Nos detenemos a contemplar los escaparates, las fachadas decoradas y el ambiente que se respira por todas partes. Si durante la mañana Rothenburg nos había parecido un lugar de cuento, ahora, bajo la iluminación nocturna, parece directamente un escenario de fantasía

Rothemburg ob der Tauber
Rothemburg ob der Tauber
Rothemburg ob der Tauber
Rothemburg ob der Tauber

Con las retinas llenas de imágenes imborrables y la satisfacción de haber disfrutado de una jornada mucho más completa de lo previsto, regresamos a descansar. Mañana nos espera un madrugón importante, pues toca regresar a casa.


DÍA 5: MARTES 24 DICIEMBRE: REGRESO

El vuelo de regreso sale a las 8:45 desde el aeropuerto de Núremberg, que se encuentra bastante cerca de nuestro alojamiento. Aun así, preferimos no arriesgarnos y nos levantamos muy temprano. Queremos disponer de tiempo suficiente para llegar sin prisas, evitar cualquier posible imprevisto de tráfico, devolver el coche de alquiler y pasar los controles de seguridad con tranquilidad.

Todavía es de noche cuando emprendemos el último trayecto por las carreteras alemanas. Poco a poco vamos dejando atrás los paisajes invernales, las localidades que hemos visitado y esos escenarios medievales que durante estos días nos han transportado a otra época.

Todo sale a la perfección. Llegamos al aeropuerto con tiempo de sobra, devolvemos el coche sin contratiempos y pronto estamos junto a nuestra puerta de embarque. Aprovechamos la espera para disfrutar de un último café alemán antes de subir al avión.

Nos llevamos mucho más que fotografías y algunos recuerdos comprados en los mercados navideños. Han sido días intensos, llenos de paisajes preciosos, ciudades históricas, paseos entre luces y puestos navideños, alguna que otra nevada y, sobre todo, momentos compartidos que siempre merece la pena conservar.

También hemos tenido la oportunidad de regresar a lugares que ya conocíamos y descubrirlos desde una perspectiva completamente diferente. La Navidad puede transformar incluso los rincones más bellos en escenarios todavía más especiales.

Con esa mezcla de satisfacción por todo lo vivido y cierta nostalgia por tener que marcharnos, embarcamos rumbo a Alicante.

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